tenía algo entre las manos. un deseo, una esperanza tibia, agua dulce y el perfume del té. una sonrisa que llevaba tu nombre, un cuento para salvarnos del miedo, un lugar en la mesa, besos antes de dormir. una lucecita con que iluminar las esquinas del cuarto, una foto de cuando éramos felices, un regalo de cumpleaños, tres poemas de amor. algo pegoteado entre los dedos, con sabor a chocolate o un sueño de colores del que nunca despertar.
pero llegaba el día y la noche se ocultaba cobarde. las palabras se morían cuando hablaba de vos. la cuidad se derretía y la sangre se me helaba. otra mañana de verano sin sol. el aire abriéndose paso entre el pecho y las balas. un respiro y la sangre. los recuerdos que vestían tu olor.
tenía entre las manos lo que ya no existe. y todavía no consigo sentir el cuerpo, ni la imposible calma de las cosas que me persigue hasta hoy.
