un día de lluvia
una casa cualquiera,
busquen un cuarto de espejos
donde entibiar las tardes
y desarmar los sueños
en pedazos de luz
suban las escaleras
esquivando los huesos,
arrástrense por el piso,
sigan buscando
adivinen el perfume de la muerte
piensen en todas las personas
que les tocaron el alma
en el amor y en la falta
en los que ya no están.
mientras todos los paisajes
se funden en la noche
y la gente se despide en la estación,
sigan buscando
hasta apoyar el cuerpo
sobre una puerta abierta
la espera
es de los peores inventos del mundo
