lunes

hay días que te vas
pero siempre volves
te resulta fácil encontrar el camino de regreso
las marcas en la piel sirven de guía

volves en colores
entre espuma y agua,
yo necesito hacerte blanco
volverte casi transparente
entonces voy a estar a salvo
los recuerdos ya no van a doler
los agujeros negros van a desaparecer
o van a teñirse de blanco, casi tanto como vos

ahora sangro
desde el centro hacia los extremos
todo rojo
pero ya saqué el cuchillo
y encontré una caja llena de curitas
para pegar algo más que canciones

domingo

hay días que pensas en colores
pero nunca son los del arcoiris
casi siempre hay dos tonos: rojo o negro

negro es casi como volver al placard
la manera mas dulce de escaparse
a los nenes les encanta revolcarse en el barro casi tanto como a vos te encanta llorar
y pensar que sos invisible. eso te encanta mas
porque no es que no existís. vos estas, pero crees que no te ven. queres que no te vean
da miedo si te ven. da miedo cuando te miran a los ojos
pero es quedarse o correr a esconderse entre los zapatos

lo peor es pensar en rojo
ahí tu percepción está lejos de cualquier centro posible
vos armas, desarmas, haces castillos de arena y los rompes a patadas
respirar se convierte en un acto heroico
entonces te encantaría desaparecer entre las sabanas
y teñirlas de sangre

sábado

y en mundos mas alla
o en mundos venideros
nos echaremos de menos
o envejeceremos a la vez

lunes

endings are killing me slow

domingo

(crimen)
el único riesgo de cometer un crimen es la posibilidad de ser descubierto. ese es el terror que pone en funcionamiento toda la química de la mente: calcular hasta el más mínimo de los detalles, los pasos a seguir, los detalles, los pasos, una y otra vez. cuando la libertad de un hombre está en juego, nada puede ser librado al azar.
aviso de antemano (y el que avisa no traiciona) no hay nada que confesar. hablo de crímenes imperceptibles. y me declaro culpable. y te declaro mi cómplice o mi víctima, vos elegís. yo soy culpable de todo: todo lo bueno, a propósito y todo lo malo, sin querer.
si todo fuera de amarse, las cosas serian simples. pero si jugas con la luz también podes hacer sombras y a todos nos encanta caminar a ciegas sobre los lados oscuros.
después está el jueguito macabro de las neuronas. para que nunca te olvides quien gana, ellas trazan sobre tu estómago una linea invisible que te va partiendo en dos.
decido esperar, mientras una mano que no tiene tu lunar me hace cosquillas en los pies.
esperar
y escribir sin palabras el guión de una película que no va a existir. ¿a ver cuánto tardas en darte cuenta que todo eso que imaginas sencillamente no existe?
esperar
y disfrazar las ganas. problemas de frontera: nunca entendí bien donde terminaban mis dedos y empezaba tu piel.
esperar
y extrañarte. vomitar flores mientras escuchas la canción mas triste del mundo.
esperar
y descubrirle las mañas al tiempo. después enojarse por las ausencias de los ausentes con aviso. es ridículo y lo sabes.
esperar
y las lágrimas como único alimento
esperar
y las palabras que se pierden entre los árboles. nunca llegan ni a tus oídos ni a tus ojos.
esperar
y la rabia. deseos de arañarte hasta que la carne esté viva, sólo para que te des cuenta cuánto duele y lamerte las heridas después.
esperar
ya sin saber qué. y preguntar era inútil, porque la respuesta siempre fue la misma.
el crimen se cometía y ni vos ni yo nos dábamos cuenta. gotas rojas caían sobre el piso blanquísimo. y los testigos que siempre opinan pero nada saben. nada. no entienden que nunca nadie tiene la intención de lastimar, que la gente a veces sangra por puro placer. y aunque duela, cada pequeña muerte es dulce. ahora a vos sólo te queda elegir si te morís o lo matas.

jueves

te encanta ser la chica que junta malezas

miércoles

un cuerpo desarmado
retazos de la piel que alguna vez le dio forma

alguien
que cambia las reglas del juego sin que te des cuenta
que toma todas las decisiones para no desesperar ni aburrirse
que se ensucia las uñas con arena de tanto construir castillos
que espera con los brazos arañados

alguien
y la sangre
y la arena
y vos
que ni siquiera te das cuenta que te robaron el balde y la palita