domingo

(crimen)
el único riesgo de cometer un crimen es la posibilidad de ser descubierto. ese es el terror que pone en funcionamiento toda la química de la mente: calcular hasta el más mínimo de los detalles, los pasos a seguir, los detalles, los pasos, una y otra vez. cuando la libertad de un hombre está en juego, nada puede ser librado al azar.
aviso de antemano (y el que avisa no traiciona) no hay nada que confesar. hablo de crímenes imperceptibles. y me declaro culpable. y te declaro mi cómplice o mi víctima, vos elegís. yo soy culpable de todo: todo lo bueno, a propósito y todo lo malo, sin querer.
si todo fuera de amarse, las cosas serian simples. pero si jugas con la luz también podes hacer sombras y a todos nos encanta caminar a ciegas sobre los lados oscuros.
después está el jueguito macabro de las neuronas. para que nunca te olvides quien gana, ellas trazan sobre tu estómago una linea invisible que te va partiendo en dos.
decido esperar, mientras una mano que no tiene tu lunar me hace cosquillas en los pies.
esperar
y escribir sin palabras el guión de una película que no va a existir. ¿a ver cuánto tardas en darte cuenta que todo eso que imaginas sencillamente no existe?
esperar
y disfrazar las ganas. problemas de frontera: nunca entendí bien donde terminaban mis dedos y empezaba tu piel.
esperar
y extrañarte. vomitar flores mientras escuchas la canción mas triste del mundo.
esperar
y descubrirle las mañas al tiempo. después enojarse por las ausencias de los ausentes con aviso. es ridículo y lo sabes.
esperar
y las lágrimas como único alimento
esperar
y las palabras que se pierden entre los árboles. nunca llegan ni a tus oídos ni a tus ojos.
esperar
y la rabia. deseos de arañarte hasta que la carne esté viva, sólo para que te des cuenta cuánto duele y lamerte las heridas después.
esperar
ya sin saber qué. y preguntar era inútil, porque la respuesta siempre fue la misma.
el crimen se cometía y ni vos ni yo nos dábamos cuenta. gotas rojas caían sobre el piso blanquísimo. y los testigos que siempre opinan pero nada saben. nada. no entienden que nunca nadie tiene la intención de lastimar, que la gente a veces sangra por puro placer. y aunque duela, cada pequeña muerte es dulce. ahora a vos sólo te queda elegir si te morís o lo matas.

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