sábado

la lengua se te derritió adentro de la boca (así es el calor)
y la palabra es ahora ese hilo de baba negra
que cuelga de tus labios y resbala anochecida por tu cuello
escurriéndose entre el pecho y la nada.
la palabra ha perdido su forma y su sonido.
¿cómo nos defenderemos ahora
si el único ruido que sale de nuestras bocas
es el de unas burbujas de baba negra
reventándose contra el aire?
mejor no hablar (de ciertas cosas)

decime que las puertas van a estar cerradas (con llave). que vas a abrir las ventanas para que pueda respirar (para que podamos olernos bien). que me vas a abrazar fuerte aunque grite y llore y te diga que prefiero dormir sola, no hagas caso, eso es culpa de los inviernos y mi mala circulación.
decime que vas a pensar en mí. a veces. un rato. en el entretiempo de un partido de fútbol (perdón, pero estamos en año de mundial). en una esquina cualquiera: reconquista y lavalle, florida y córdoba, santa fé y pueyrredón. cuando empiece a sonar un tema en tu ipod (me gustaría decir walkman o discman pero nací casi en los noventa). que tus dedos van a dibujar sobre el aire el contorno de mis mejillas. que me vas a besar los labios, el cuello, la espalda, a la distancia todos los jueves a la noche.
no quiero que vuelvas a explicarme cómo son las cosas. créeme que siempre es mejor no entender. pasan los cumpleaños y las palabras cada vez me gustan menos. a medida que la verdad se convierte en un campo de batalla me convenzo mas y mas y mas que nodecir es un arma para cuidarnos mejor (decime que vos pensás igual).