yo que te pedía a gritos que me liberes de mi misma ¿me crearías si te digo que siempre te ofrecí la llave de un lugar que ya no existe?
mi cárcel no es sólo este cuerpo que a veces te comparto. son mis noches de lluvia. las palabras que voy a esconder bajo la lengua. las que voy a escupirte en la frente. mis páginas en blanco. los poemas que me hubiese gustado escribir. mis días de furia, de alerta naranja casi llegando a rojo. las fotos en blanco y negro. los nombres no tan propios. mis ríos infinitos. tu beso interminable. ese dolor que se me cae del pecho y que ni todos los brazos del mundo alcanzarían a sostener. un paseo por el laberinto de los ciegos. ya hemos estado allí. yo me escapé la noche que a vos se te cayeron las alas.
pero algún día volveré, para matar a la bestia y construir entre dos una herida que no sangre. no hoy. no mañana. en otra vida. cuando seamos peces o árboles o simplemente polvo.
porque no nací para ser la chica que junta malezas. aunque a veces siento que el papel me sale a la perfección. y que me encanta. todo ese asunto de las malezas me fascina. y el eterno capricho de convertirlas en flor. pero los jardines aun están helados. para cuando llegue a tierra firme será primavera, hasta entonces en mi balsa habrá lugar para uno sólo. todavía hace demasiado frío para invitarte a naufragar.

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