viernes
antes de despedirnos me pidió que no dejara de escribir. no creo que sirva pero puedo intentarlo, porque de eso trata, aun con poca imaginación. como la fábula del elefante encadenado, pero no. y la excusa de que alguna vez haya dicho que el dolor me inspiraba no fue suficiente. porque las cosas se mueven con una lentitud insoportable, y aun así, lo que te rodea estásiempreapuntodeestallar. todo rebalsa. el cuerpo no obedece, se hunde. y los días se gastan en la boca, porque ya no hay nada mejor que hacer con ella. y seguimos así. quizás porque no hubo palabras ésta semana para describir lo que es sostenerle la mano fuerte y querer morirse. y eso ni siquiera pude escribirlo yo.
miércoles
hace días que es de noche, y en la oscuridad no conozco mi voz. tengo en la garganta atravesado un nombre y un rostro familiar. mas abajo, un agujero en el pecho (no confundas el amor con las balas) muchos mas en los huesos, otros tantos en la panza. sangre entre los dedos, sobre las cosas. miedo. y esta eternidad que estalla en las manos sin hacer luz.
martes
lunes
sábado
lunes
viernes
hace un par de días me convertí
en una especie de condenado
a la vigilia eterna
que sólo ve como los días
cambian de color
ahora intento escribir un ensayo
y pienso
que me gustaría soñar con una playa
lo de siempre
algún caballo arena blanca y mar azul
gise está escribiendo un cuento
dice que ya es hora de sacar el vino
me doy cuenta que es tarde
y en las casas todos duermen
entonces abro la ventana
y me pregunto
¿con qué sueñan los demás?
en una especie de condenado
a la vigilia eterna
que sólo ve como los días
cambian de color
ahora intento escribir un ensayo
y pienso
que me gustaría soñar con una playa
lo de siempre
algún caballo arena blanca y mar azul
gise está escribiendo un cuento
dice que ya es hora de sacar el vino
me doy cuenta que es tarde
y en las casas todos duermen
entonces abro la ventana
y me pregunto
¿con qué sueñan los demás?
para la chica que ama los corazones negros (en el día de su cumpleaños)
se suceden los días
incansables
las horas
que contas con los dedos
de una mano o la otra
y los míos también
las batallas perdidas
la espuma y la sangre
derramadas sobre el piso
los corazones negros
de luto
y el sabor amargo de saber
que alguien salva
pero nunca es suficiente
a veces una sonrisa
no es mas que mover la boca
y mostrar los dientes
pero creeme que los colores
te van a hacer sentir mejor
porque un poco de luz
siempre hace falta
y esconder cosas bajo la lengua
suele ser divertido
como bailar con todo el cuerpo
dando saltitos y moviendo las manos
pasear con el auto un domingo de sol
tomar un helado
chocolate, rosa y blanco
como el color de la remera
del chico que cruza la calle y te mira
sonreí que te queda mas lindo
reite hasta que te duela la cara
aguanta la respiración bajo el agua y salí
justo antes de que se acabe el aire
se suceden los días
incansables
las horas
que contas con los dedos
de una mano o la otra
y los míos también
las batallas perdidas
la espuma y la sangre
derramadas sobre el piso
los corazones negros
de luto
y el sabor amargo de saber
que alguien salva
pero nunca es suficiente
a veces una sonrisa
no es mas que mover la boca
y mostrar los dientes
pero creeme que los colores
te van a hacer sentir mejor
porque un poco de luz
siempre hace falta
y esconder cosas bajo la lengua
suele ser divertido
como bailar con todo el cuerpo
dando saltitos y moviendo las manos
pasear con el auto un domingo de sol
tomar un helado
chocolate, rosa y blanco
como el color de la remera
del chico que cruza la calle y te mira
sonreí que te queda mas lindo
reite hasta que te duela la cara
aguanta la respiración bajo el agua y salí
justo antes de que se acabe el aire
aunque en realidad no es una casa
es mas bien un cuarto
pero tan lleno de cosas
que se parece a la casa
donde vivís vos
hay un escritorio de madera
hastiado de papeles que no dicen nada
calendarios vencidos
diarios viejos
noticias de ayer
pensamientos horribles
arremolinándose bajo la cama
ropa de feria llena de polvo
heridas secándose al sol
la ventana es tan pequeña
que no alcanzo a asomar las manos
y por jugar con fuego
me quemo los de dedos
otra vez
en la casa
no hay cosas bonitas
salvo el recuerdo
de los días sin sombras
de las noches de luz
el techo es negro como mis ojos
y no tan rojo como tus besos
cuando intento mirar mejor
sobre el piso
o las paredes
no veo nada mas que rostros
muertos de miedo
muertos de hambre de frío de desilusión
a veces imagino que alguien entra
no se cómo
pero tiene la llave
y abre la puerta
y me corta la lengua
en pedacitos
y yo me asusto
y grito
grito pero no sangro
no sangro porque la temporada de lluvias
no llegó a tiempo
y con la saliva no alcanza
y todo está tan seco
que ya ni las flores crecen por aquí
domingo
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