es momento de dejarnos caer sobre un río quieto
de matar los peces
de quemar las flores
romper todo en este mundo
roto
dado vuelta
lleno de sueños escondidos bajo la cama
de perdedores natos
de boluditos que miran de costado y no piden perdón,
de cuerpos como campos de batalla
tan lleno de heridos
que no alcanzas a contar,
las manos rebalsan de rojo
la sangre que llega a los bordes
los muertos en cada esquina
la gente se acerca a ver
los buitres juegan a ser doctores
que no saben del incendio
de ojos color ceniza
de bocas prendiendo fuego
un poco de amor del bueno
y todo el miedo envenenando
no elegí este agujero en el pecho
este collar de piedras en la garganta
los huesos rotos como este mundo
en el que alguna vez me hicieron creer,
la gran mentira de que a los buenos
nunca les pasa nada,
te digo que tu dios es sordo
pero no me queres escuchar,
y la oscuridad es el silencio mas triste
las palabras torpes, el no saber qué decir
porque estos días son sólo lluvia
cayendo lenta, haciendo mares
el piso otro agujero inundado
y nosotros dejándonos caer