domingo


van cien días sin dormir y mil noches sin poder, las ventanas que olvido cerrar y el mismo sol que se aparece. los zapatos para caminar la rutina de mis mañanas sin vos, una taza vacía en la mesa del desayuno y este barrio viejo cada vez mas tuyo. a veces salgo a colgar tu nombre entre los árboles, canto canciones por lo bajo, escribo poesía con tus huesos.  pero van cien días sin dormir y las manos no se acuerdan de la risa, y una sombra oscura me acompaña, junta los pedazos de piel que se me caen y me ayuda a ponerme el disfraz que me proteja del frío. porque como el amor y la muerte el invierno es, inevitable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario