algo se ahogó.
escuché su último aliento. la última bocanada de aire queriendo perfumar los pulmones fétidos. sentí sus dedos rígidos sujetándose a los restos del naufragio. percibí como el terror en sus ojos se convertía en rabia y venía a morderle el cuello entre colmillos de espuma. como la rabia habiéndolo devorado todo se deshacía en resignación. resignación que entre el y venir de las olas moría lágrima a mis pies.
intenté estirar mis manos. convertirlas en soga para que pudieras salvarte. pero para algunos cuerpos flotar es caer. ese debió ser el destino de nuestra fiebre.
ahora todo está en calma pero se que vamos a continuar ahogándonos en mares eternos hasta transformarnos en peces o aprender a respirar bajo el agua.

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