hundía
los pies en la arena
que se le escurría
entre las manos
imaginaba
los días por llegar
el eterno recorrido
de un presente
herido de muerte
desarmaba
los recuerdos
en flores blancas
que plantaba
en el jardín del fondo
viejas postales
sin colores
de un nosotros
que nunca fue nuestro
el tiempo
como arena entre las manos
y un par de flores
secándose al sol

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