lunes
sábado
lunes
viernes
hace un par de días me convertí
en una especie de condenado
a la vigilia eterna
que sólo ve como los días
cambian de color
ahora intento escribir un ensayo
y pienso
que me gustaría soñar con una playa
lo de siempre
algún caballo arena blanca y mar azul
gise está escribiendo un cuento
dice que ya es hora de sacar el vino
me doy cuenta que es tarde
y en las casas todos duermen
entonces abro la ventana
y me pregunto
¿con qué sueñan los demás?
en una especie de condenado
a la vigilia eterna
que sólo ve como los días
cambian de color
ahora intento escribir un ensayo
y pienso
que me gustaría soñar con una playa
lo de siempre
algún caballo arena blanca y mar azul
gise está escribiendo un cuento
dice que ya es hora de sacar el vino
me doy cuenta que es tarde
y en las casas todos duermen
entonces abro la ventana
y me pregunto
¿con qué sueñan los demás?
para la chica que ama los corazones negros (en el día de su cumpleaños)
se suceden los días
incansables
las horas
que contas con los dedos
de una mano o la otra
y los míos también
las batallas perdidas
la espuma y la sangre
derramadas sobre el piso
los corazones negros
de luto
y el sabor amargo de saber
que alguien salva
pero nunca es suficiente
a veces una sonrisa
no es mas que mover la boca
y mostrar los dientes
pero creeme que los colores
te van a hacer sentir mejor
porque un poco de luz
siempre hace falta
y esconder cosas bajo la lengua
suele ser divertido
como bailar con todo el cuerpo
dando saltitos y moviendo las manos
pasear con el auto un domingo de sol
tomar un helado
chocolate, rosa y blanco
como el color de la remera
del chico que cruza la calle y te mira
sonreí que te queda mas lindo
reite hasta que te duela la cara
aguanta la respiración bajo el agua y salí
justo antes de que se acabe el aire
se suceden los días
incansables
las horas
que contas con los dedos
de una mano o la otra
y los míos también
las batallas perdidas
la espuma y la sangre
derramadas sobre el piso
los corazones negros
de luto
y el sabor amargo de saber
que alguien salva
pero nunca es suficiente
a veces una sonrisa
no es mas que mover la boca
y mostrar los dientes
pero creeme que los colores
te van a hacer sentir mejor
porque un poco de luz
siempre hace falta
y esconder cosas bajo la lengua
suele ser divertido
como bailar con todo el cuerpo
dando saltitos y moviendo las manos
pasear con el auto un domingo de sol
tomar un helado
chocolate, rosa y blanco
como el color de la remera
del chico que cruza la calle y te mira
sonreí que te queda mas lindo
reite hasta que te duela la cara
aguanta la respiración bajo el agua y salí
justo antes de que se acabe el aire
aunque en realidad no es una casa
es mas bien un cuarto
pero tan lleno de cosas
que se parece a la casa
donde vivís vos
hay un escritorio de madera
hastiado de papeles que no dicen nada
calendarios vencidos
diarios viejos
noticias de ayer
pensamientos horribles
arremolinándose bajo la cama
ropa de feria llena de polvo
heridas secándose al sol
la ventana es tan pequeña
que no alcanzo a asomar las manos
y por jugar con fuego
me quemo los de dedos
otra vez
en la casa
no hay cosas bonitas
salvo el recuerdo
de los días sin sombras
de las noches de luz
el techo es negro como mis ojos
y no tan rojo como tus besos
cuando intento mirar mejor
sobre el piso
o las paredes
no veo nada mas que rostros
muertos de miedo
muertos de hambre de frío de desilusión
a veces imagino que alguien entra
no se cómo
pero tiene la llave
y abre la puerta
y me corta la lengua
en pedacitos
y yo me asusto
y grito
grito pero no sangro
no sangro porque la temporada de lluvias
no llegó a tiempo
y con la saliva no alcanza
y todo está tan seco
que ya ni las flores crecen por aquí
domingo
jueves
¿quién dijo que todo está perdido?
hace días no consigue dormir
hace días no consigue dormir
tiene la mirada cansada
la risa tímida
y una lista de deseos a medio hacer
escribe en su cuaderno
frases sin sentido
colecciona abriles y besos
a veces no puede ver ningún color
pide a gritos que nunca falten:
los amigos y las plazas
los sueños felices
los amantes y la lluvia
el olor del desayuno
el sonido del mar
dice que sin canciones
uno no consigue vivir,
y que el humo es dulce
cuando se comparte
sabe de los inviernos
el dolor en la panza
las despedidas y los huecos,
las lágrimas
los teléfonos mudos
los jueguitos macabros
los jazmines en primavera
el odio y el perdón
piensa que antes de la tormenta
está la rabia
y lo único que salva
es la tierra bañada del después
con los años desató nudos
y tempestades
acostumbró el cuerpo a los golpes
al amor y la guerra
la han visto mudar la piel
que se despega del hueso
morir y renacer
bajo estos cielos grises
algunas noches su imagen
se refleja sobre el vidrio
leo sus labios que no mienten
nunca se arrepiente
de ofrecer el corazón
domingo
martes
puedo decir algo encantador
sonreír
apenas con los labios
una mueca tímida
y el perfil que mas te gusta
tomar entre mis manos un viejo disco
y pensar
que las canciones
ya no me emocionan como antes
las voces se fueron
y el silencio de esta habitación
se vuelve insoportable
soy
pero la piel la he perdido
y seguir respirando es -ante todo-
mi último acto de fé
los infiernos en reposo
y la fiebre siempre atenta
se consumen los restos
y ya no hay
sonreír
apenas con los labios
una mueca tímida
y el perfil que mas te gusta
tomar entre mis manos un viejo disco
y pensar
que las canciones
ya no me emocionan como antes
las voces se fueron
y el silencio de esta habitación
se vuelve insoportable
soy
pero la piel la he perdido
y seguir respirando es -ante todo-
mi último acto de fé
los infiernos en reposo
y la fiebre siempre atenta
se consumen los restos
y ya no hay
lunes
hace tiempo soñé con ella
y un lobo
(siempre suelto)
estábamos
en algún lugar que no era este
porque siempre existe
la posibilidad infinita
de que este lugar sea
cualquier otro.
de que finalmente
se consuman las cenizas
de cuando eras joven
(un poco más que ahora)
esos días de sonrisas pálidas
y golpes en la panza.
días de emociones plásticas
no por lo flexibles
sino por lo tóxicas.
soñé con ella
y lo había olvidado.
hasta ayer.
ayer me acordé
(creo)
y los días se habían perfumado
con las flores amarillas
del único jardín que tengo.
el lobo
nunca cordero
siempre suelto
a veces atado.
soñé con ella
lo recuerdo todo
(y hay canciones
que nunca fallan
para recordar)
en mi sueño había un crimen
(naturaleza sangre)
alguien moría.
vos la matabas.
y un lobo
(siempre suelto)
estábamos
en algún lugar que no era este
porque siempre existe
la posibilidad infinita
de que este lugar sea
cualquier otro.
de que finalmente
se consuman las cenizas
de cuando eras joven
(un poco más que ahora)
esos días de sonrisas pálidas
y golpes en la panza.
días de emociones plásticas
no por lo flexibles
sino por lo tóxicas.
soñé con ella
y lo había olvidado.
hasta ayer.
ayer me acordé
(creo)
y los días se habían perfumado
con las flores amarillas
del único jardín que tengo.
el lobo
nunca cordero
siempre suelto
a veces atado.
soñé con ella
lo recuerdo todo
(y hay canciones
que nunca fallan
para recordar)
en mi sueño había un crimen
(naturaleza sangre)
alguien moría.
vos la matabas.
sábado
yo que te pedía a gritos que me liberes de mi misma ¿me crearías si te digo que siempre te ofrecí la llave de un lugar que ya no existe?
mi cárcel no es sólo este cuerpo que a veces te comparto. son mis noches de lluvia. las palabras que voy a esconder bajo la lengua. las que voy a escupirte en la frente. mis páginas en blanco. los poemas que me hubiese gustado escribir. mis días de furia, de alerta naranja casi llegando a rojo. las fotos en blanco y negro. los nombres no tan propios. mis ríos infinitos. tu beso interminable. ese dolor que se me cae del pecho y que ni todos los brazos del mundo alcanzarían a sostener. un paseo por el laberinto de los ciegos. ya hemos estado allí. yo me escapé la noche que a vos se te cayeron las alas.
pero algún día volveré, para matar a la bestia y construir entre dos una herida que no sangre. no hoy. no mañana. en otra vida. cuando seamos peces o árboles o simplemente polvo.
porque no nací para ser la chica que junta malezas. aunque a veces siento que el papel me sale a la perfección. y que me encanta. todo ese asunto de las malezas me fascina. y el eterno capricho de convertirlas en flor. pero los jardines aun están helados. para cuando llegue a tierra firme será primavera, hasta entonces en mi balsa habrá lugar para uno sólo. todavía hace demasiado frío para invitarte a naufragar.
mi cárcel no es sólo este cuerpo que a veces te comparto. son mis noches de lluvia. las palabras que voy a esconder bajo la lengua. las que voy a escupirte en la frente. mis páginas en blanco. los poemas que me hubiese gustado escribir. mis días de furia, de alerta naranja casi llegando a rojo. las fotos en blanco y negro. los nombres no tan propios. mis ríos infinitos. tu beso interminable. ese dolor que se me cae del pecho y que ni todos los brazos del mundo alcanzarían a sostener. un paseo por el laberinto de los ciegos. ya hemos estado allí. yo me escapé la noche que a vos se te cayeron las alas.
pero algún día volveré, para matar a la bestia y construir entre dos una herida que no sangre. no hoy. no mañana. en otra vida. cuando seamos peces o árboles o simplemente polvo.
porque no nací para ser la chica que junta malezas. aunque a veces siento que el papel me sale a la perfección. y que me encanta. todo ese asunto de las malezas me fascina. y el eterno capricho de convertirlas en flor. pero los jardines aun están helados. para cuando llegue a tierra firme será primavera, hasta entonces en mi balsa habrá lugar para uno sólo. todavía hace demasiado frío para invitarte a naufragar.
jueves
miércoles
ese cuerpo ya no te pertenece. aunque lleve tu nombre, hace tiempo ha dejado de ser tuyo. parado frente al espejo sólo vas a reconocer los restos del disfraz de la noche anterior. cuando te acuestes con vos mismo vas a descubrir las máscaras escondidas bajo la almohada. oirás retumbar sobre las paredes el eco mudo de los que alguna vez tuvimos voz. es que a veces me encantaría gritarte todas mis verdades, pero aun no decido cuales son. y las palabras se refugian entre los labios. y tu sonrisa es el punto de partida para volver al lugar donde nunca hemos estado.
cinco flores amarillas en el florero blanco de la cocina. un café y una mesa vacía. me siento. lentamente comienzo a desarmar mis manos. con los dientes arranco dulcemente cada uno de mis dedos. un festín para mis colmillos hambrientos. voy a guardarlos bajo llave para que nunca olviden el recorrido de tus bordes infinitos. los dedos y los dientes blanquísimos, como el florero que el tiempo convertirá en ataúd de los tallos. porque toda el agua nunca será suficiente para calmar la sed verdadera.
una vez olvidados los nombres de las cosas, la memoria me dejará recordar los objetos. entonces ya nunca más nos besaremos las bocas. ni nos bautizaremos a los gritos cuando la fiebre empiece a
derretirnos la carne.
a veces es necesario consumir el fuego de un sólo golpe. usar las manos para algo mas útil y menos hermoso que un poema. pero las mías siempre han sido torpes. nunca aprendieron a leer lo que escribían sobre tu espalda. es que las palabras me aburren. me encantaría que cobren vida entre tus labios, como las flores amarillas alguna vez. pero tu lengua se ha vuelto vidrio y mis gustos han cambiado.
sobre la mesa, la sangre entibiándolo todo. pero algo no está bien. necesito recuperar mis manos. vaciar el cuerpo de toda sustancia oscura, de toda luz anochecida. quitar la tierra acumulada sobre los huesos. sacarme el gusto amargo de la boca. devolverle a las cosas su forma primera. cerrar los ojos. imaginar un bosque. necesito que me devuelvan la primavera para que los jardines amarillos vuelvan a florecer.
una vez olvidados los nombres de las cosas, la memoria me dejará recordar los objetos. entonces ya nunca más nos besaremos las bocas. ni nos bautizaremos a los gritos cuando la fiebre empiece a
derretirnos la carne.
a veces es necesario consumir el fuego de un sólo golpe. usar las manos para algo mas útil y menos hermoso que un poema. pero las mías siempre han sido torpes. nunca aprendieron a leer lo que escribían sobre tu espalda. es que las palabras me aburren. me encantaría que cobren vida entre tus labios, como las flores amarillas alguna vez. pero tu lengua se ha vuelto vidrio y mis gustos han cambiado.
sobre la mesa, la sangre entibiándolo todo. pero algo no está bien. necesito recuperar mis manos. vaciar el cuerpo de toda sustancia oscura, de toda luz anochecida. quitar la tierra acumulada sobre los huesos. sacarme el gusto amargo de la boca. devolverle a las cosas su forma primera. cerrar los ojos. imaginar un bosque. necesito que me devuelvan la primavera para que los jardines amarillos vuelvan a florecer.
sábado
la lengua se te derritió adentro de la boca (así es el calor)
y la palabra es ahora ese hilo de baba negra
que cuelga de tus labios y resbala anochecida por tu cuello
escurriéndose entre el pecho y la nada.
la palabra ha perdido su forma y su sonido.
¿cómo nos defenderemos ahora
si el único ruido que sale de nuestras bocas
es el de unas burbujas de baba negra
reventándose contra el aire?
y la palabra es ahora ese hilo de baba negra
que cuelga de tus labios y resbala anochecida por tu cuello
escurriéndose entre el pecho y la nada.
la palabra ha perdido su forma y su sonido.
¿cómo nos defenderemos ahora
si el único ruido que sale de nuestras bocas
es el de unas burbujas de baba negra
reventándose contra el aire?
mejor no hablar (de ciertas cosas)
decime que las puertas van a estar cerradas (con llave). que vas a abrir las ventanas para que pueda respirar (para que podamos olernos bien). que me vas a abrazar fuerte aunque grite y llore y te diga que prefiero dormir sola, no hagas caso, eso es culpa de los inviernos y mi mala circulación.
decime que vas a pensar en mí. a veces. un rato. en el entretiempo de un partido de fútbol (perdón, pero estamos en año de mundial). en una esquina cualquiera: reconquista y lavalle, florida y córdoba, santa fé y pueyrredón. cuando empiece a sonar un tema en tu ipod (me gustaría decir walkman o discman pero nací casi en los noventa). que tus dedos van a dibujar sobre el aire el contorno de mis mejillas. que me vas a besar los labios, el cuello, la espalda, a la distancia todos los jueves a la noche.
no quiero que vuelvas a explicarme cómo son las cosas. créeme que siempre es mejor no entender. pasan los cumpleaños y las palabras cada vez me gustan menos. a medida que la verdad se convierte en un campo de batalla me convenzo mas y mas y mas que nodecir es un arma para cuidarnos mejor (decime que vos pensás igual).
decime que las puertas van a estar cerradas (con llave). que vas a abrir las ventanas para que pueda respirar (para que podamos olernos bien). que me vas a abrazar fuerte aunque grite y llore y te diga que prefiero dormir sola, no hagas caso, eso es culpa de los inviernos y mi mala circulación.
decime que vas a pensar en mí. a veces. un rato. en el entretiempo de un partido de fútbol (perdón, pero estamos en año de mundial). en una esquina cualquiera: reconquista y lavalle, florida y córdoba, santa fé y pueyrredón. cuando empiece a sonar un tema en tu ipod (me gustaría decir walkman o discman pero nací casi en los noventa). que tus dedos van a dibujar sobre el aire el contorno de mis mejillas. que me vas a besar los labios, el cuello, la espalda, a la distancia todos los jueves a la noche.
no quiero que vuelvas a explicarme cómo son las cosas. créeme que siempre es mejor no entender. pasan los cumpleaños y las palabras cada vez me gustan menos. a medida que la verdad se convierte en un campo de batalla me convenzo mas y mas y mas que nodecir es un arma para cuidarnos mejor (decime que vos pensás igual).
miércoles
hundía
los pies en la arena
que se le escurría
entre las manos
imaginaba
los días por llegar
el eterno recorrido
de un presente
herido de muerte
desarmaba
los recuerdos
en flores blancas
que plantaba
en el jardín del fondo
viejas postales
sin colores
de un nosotros
que nunca fue nuestro
el tiempo
como arena entre las manos
y un par de flores
secándose al sol
los pies en la arena
que se le escurría
entre las manos
imaginaba
los días por llegar
el eterno recorrido
de un presente
herido de muerte
desarmaba
los recuerdos
en flores blancas
que plantaba
en el jardín del fondo
viejas postales
sin colores
de un nosotros
que nunca fue nuestro
el tiempo
como arena entre las manos
y un par de flores
secándose al sol
sábado
algo se ahogó.
escuché su último aliento. la última bocanada de aire queriendo perfumar los pulmones fétidos. sentí sus dedos rígidos sujetándose a los restos del naufragio. percibí como el terror en sus ojos se convertía en rabia y venía a morderle el cuello entre colmillos de espuma. como la rabia habiéndolo devorado todo se deshacía en resignación. resignación que entre el y venir de las olas moría lágrima a mis pies.
intenté estirar mis manos. convertirlas en soga para que pudieras salvarte. pero para algunos cuerpos flotar es caer. ese debió ser el destino de nuestra fiebre.
ahora todo está en calma pero se que vamos a continuar ahogándonos en mares eternos hasta transformarnos en peces o aprender a respirar bajo el agua.
escuché su último aliento. la última bocanada de aire queriendo perfumar los pulmones fétidos. sentí sus dedos rígidos sujetándose a los restos del naufragio. percibí como el terror en sus ojos se convertía en rabia y venía a morderle el cuello entre colmillos de espuma. como la rabia habiéndolo devorado todo se deshacía en resignación. resignación que entre el y venir de las olas moría lágrima a mis pies.
intenté estirar mis manos. convertirlas en soga para que pudieras salvarte. pero para algunos cuerpos flotar es caer. ese debió ser el destino de nuestra fiebre.
ahora todo está en calma pero se que vamos a continuar ahogándonos en mares eternos hasta transformarnos en peces o aprender a respirar bajo el agua.
lunes
el hueso y la rosa
desnúdame
que quiero ver
como el viento que nos toca es
un animal feroz con un cuerpo sin piel
abrígame
me quiero ver
como un jinete ciego montando al revés
como el primer caballo del último rey
lo que más te duele
es no poder gritarlo fuerte
con el grito no se cree la verdad
la palabra en el exilio
sobre el hueso va el delirio
de una fiebre sin necesidad
desnúdame
que quiero ver
como el viento que nos toca es
un animal feroz con un cuerpo sin piel
abrígame
me quiero ver
como un jinete ciego montando al revés
como el primer caballo del último rey
lo que más te duele
es no poder gritarlo fuerte
con el grito no se cree la verdad
la palabra en el exilio
sobre el hueso va el delirio
de una fiebre sin necesidad
viernes
no recordaba tu nombre y los ojos se le llenaron de lágrimas. sabía que en algún momento había visto las letras, recordaba su forma, pero al convertirse en hombre perdió la habilidad de armar las palabras (sus manos siempre han sido torpes). todas las noches se acercaba a los pies de tu cama (o de tus sueños) y te miraba. en silencio. te miraba.
no recordaba tu nombre y enfureció y derramó los vasos. no conforme aun rompió los vidrios, que abrieron sus heridas, y ahora un río carmín corre por su piel.
vos te le acercaste y mojaste los pies, después las manos, con ellas y las gotas mojaste la cara. respiraste un perfume oscuro. una mezcla de huecos y huesos echados a perder, pues nadie ha caído en los agujeros ni nadie ha comido los restos de carne que quedaban sobre ellos.
no recordaba tu nombre y el río corría y rebalsaba. tiraste unas monedas al aire y pediste un deseo. el de siempre o cualquier otro. daba lo mismo. vos no creías (no crees) en nada. después saliste corriendo y caíste al piso. cuando comenzaste a quedarte sin aire quisiste escapar a un bosque, como no te podías levantar imaginaste un árbol (el árbol es la verdad, dicen). ahí te diste cuenta que tus manos estaban rojas y que sobre vos también había un río.
(sobre todos corre un río carmesí. porque alguna vez hemos enfurecido y querido desnudar las cosas o destrozarlas -y lo hemos hecho-. es que alguna vez nos ha herido el olvido, el no recordar los nombres, y desde entonces la sangre corre fría sobre nuestra piel)
no recordaba tu nombre y enfureció y derramó los vasos. no conforme aun rompió los vidrios, que abrieron sus heridas, y ahora un río carmín corre por su piel.
vos te le acercaste y mojaste los pies, después las manos, con ellas y las gotas mojaste la cara. respiraste un perfume oscuro. una mezcla de huecos y huesos echados a perder, pues nadie ha caído en los agujeros ni nadie ha comido los restos de carne que quedaban sobre ellos.
no recordaba tu nombre y el río corría y rebalsaba. tiraste unas monedas al aire y pediste un deseo. el de siempre o cualquier otro. daba lo mismo. vos no creías (no crees) en nada. después saliste corriendo y caíste al piso. cuando comenzaste a quedarte sin aire quisiste escapar a un bosque, como no te podías levantar imaginaste un árbol (el árbol es la verdad, dicen). ahí te diste cuenta que tus manos estaban rojas y que sobre vos también había un río.
(sobre todos corre un río carmesí. porque alguna vez hemos enfurecido y querido desnudar las cosas o destrozarlas -y lo hemos hecho-. es que alguna vez nos ha herido el olvido, el no recordar los nombres, y desde entonces la sangre corre fría sobre nuestra piel)
hay noches que imagino ser un valiente caballero que llega hasta tu puerta a querer salvarlo todo. pero una vez en tu habitación, y despojadas ya las vestiduras, olvido la educación y los buenos modales. al despertar intento recordar las intenciones que me llevaron hasta allí. en ese instante el caballo blanco que escondimos bajo tu cama, asoma sus dientes y relincha dulcemente que sos una causa perdida. entonces salimos por tu balcón, hablando bajito para no despertarte.
martes
lunes
debería lucir orgullosa mis manos desnudas
no avergonzarme por las heridas
causadas en tiempos amor y de guerra
debería aceptar la derrota
lavar la sangre que va secándose sobre mis mejillas
admitir que todo esto fue un juego en el que dimos la piel
debería convertir el recuerdo
en un gesto amable
después buscar las letras
entre el vino y la saliva de tu boca
gritar tu nombre
brindar a tu salud
pero los inviernos me han congelado el cuerpo
desde el hueso hasta la piel
no puedo mas que gritar
en nombre del silencio
brindar por vos y por mí
y pedir un deseo
ser la chica con la que sueñas
esas pocas noches
que decides creer en el amor
no avergonzarme por las heridas
causadas en tiempos amor y de guerra
debería aceptar la derrota
lavar la sangre que va secándose sobre mis mejillas
admitir que todo esto fue un juego en el que dimos la piel
debería convertir el recuerdo
en un gesto amable
después buscar las letras
entre el vino y la saliva de tu boca
gritar tu nombre
brindar a tu salud
pero los inviernos me han congelado el cuerpo
desde el hueso hasta la piel
no puedo mas que gritar
en nombre del silencio
brindar por vos y por mí
y pedir un deseo
ser la chica con la que sueñas
esas pocas noches
que decides creer en el amor
sábado
hay música que hace bailar los pensamientos
hay un libro nuevo sobre la cama
hay helado de frutos del bosque
hay una chica con cuerpo de vidrio que me sonríe desde un rincón de la habitación
hay una lista de deseos que no voy a terminar de escribir
hay pasto seco en una latita
hay mamá, papá y hermano viendo televisión en el comedor
hay apuntes apilados sobre el escritorio
hay películas para ver en el cine
hay aire con olor a tierra mojada
y en el medio de todo eso estoy yo
que quiero salir, pero no, pero si, pero ya no voy a vestirme de sábado
que quiero escribir, pero no, pero si, pero la inspiración no está en estas manos
que descubro un par de duendes durmiendo y me voy
a mi cama
con mi libro nuevo
a hacerles compañía
hay un libro nuevo sobre la cama
hay helado de frutos del bosque
hay una chica con cuerpo de vidrio que me sonríe desde un rincón de la habitación
hay una lista de deseos que no voy a terminar de escribir
hay pasto seco en una latita
hay mamá, papá y hermano viendo televisión en el comedor
hay apuntes apilados sobre el escritorio
hay películas para ver en el cine
hay aire con olor a tierra mojada
y en el medio de todo eso estoy yo
que quiero salir, pero no, pero si, pero ya no voy a vestirme de sábado
que quiero escribir, pero no, pero si, pero la inspiración no está en estas manos
que descubro un par de duendes durmiendo y me voy
a mi cama
con mi libro nuevo
a hacerles compañía
la escuché decir que escribir un poema es reparar la herida fundamental. desde entonces quiero escribir uno.
quería escribir un poema y regalárselo pero ignoraba su utilidad. la duda que se me presentó fue saber realmente qué herida estaba reparando ¿la mía? ¿la de ella? si yo escribo un poema pensando en alguien y se lo regalo ¿acaso no sería suficiente para reparar dos heridas?
quiero escribir un poema que no te nombre. no quiero escribirlo pensando en vos para después regalárselo a ella. no sería justo. además pensar en vos es mas bien como rascar mi herida y lo que en realidad me importa es reparar la suya.
quería escribir un poema pero no sabía por donde empezar. entonces pedí prestado un libro de instrucciones acerca de como llevar a cabo tareas que a simple vista parecen sencillas y en realidad no lo son. darle cuerda a un reloj no es nada fácil. escribir un poema tampoco. vaya desilusión al descubrir que el libro sólo contenía un plan para un poema. no era lo que necesitaba. era un plan que alguien iba a usar para escribir un poema y reparar una herida. una herida que no era mía, ni tuya, ni de ella. no me pareció ético robarme su plan. no es ético robarse el plan ni la poesía de nadie, más aun conociendo la finalidad reparadora de los poemas.
yo quiero escribir un poema pero aun no tengo plan ni instrucciones.
mientras tanto ella sigue llorando y su herida rebalsa de lágrimas.
quería escribir un poema y regalárselo pero ignoraba su utilidad. la duda que se me presentó fue saber realmente qué herida estaba reparando ¿la mía? ¿la de ella? si yo escribo un poema pensando en alguien y se lo regalo ¿acaso no sería suficiente para reparar dos heridas?
quiero escribir un poema que no te nombre. no quiero escribirlo pensando en vos para después regalárselo a ella. no sería justo. además pensar en vos es mas bien como rascar mi herida y lo que en realidad me importa es reparar la suya.
quería escribir un poema pero no sabía por donde empezar. entonces pedí prestado un libro de instrucciones acerca de como llevar a cabo tareas que a simple vista parecen sencillas y en realidad no lo son. darle cuerda a un reloj no es nada fácil. escribir un poema tampoco. vaya desilusión al descubrir que el libro sólo contenía un plan para un poema. no era lo que necesitaba. era un plan que alguien iba a usar para escribir un poema y reparar una herida. una herida que no era mía, ni tuya, ni de ella. no me pareció ético robarme su plan. no es ético robarse el plan ni la poesía de nadie, más aun conociendo la finalidad reparadora de los poemas.
yo quiero escribir un poema pero aun no tengo plan ni instrucciones.
mientras tanto ella sigue llorando y su herida rebalsa de lágrimas.
lunes
martes
(eso mismo)
te pesqué mirando el horizonte
ahí se van las nubes como cebras
corriendo como locas
escapan de tus ojos que piensan y piensan.
al final el clima estuvo lindo
despejado, como nuestras distancias
cercanas, sin movimientos falsos, cercanas.
aunque no quiera aceptarlo me parece que sucede,
estoy a punto de decirlo, la palabra me enmudece.
no hay necesidad
la estancia suena bien
la tarde nos mojó
ya no fuimos los mismos.
el coraje del cielo por repetirse y no ser siempre igual.
te pesqué mirando el horizonte
ahí se van las nubes como cebras
corriendo como locas
escapan de tus ojos que piensan y piensan.
al final el clima estuvo lindo
despejado, como nuestras distancias
cercanas, sin movimientos falsos, cercanas.
aunque no quiera aceptarlo me parece que sucede,
estoy a punto de decirlo, la palabra me enmudece.
no hay necesidad
la estancia suena bien
la tarde nos mojó
ya no fuimos los mismos.
el coraje del cielo por repetirse y no ser siempre igual.
sábado
jueves
(mutar sólo cuando es nuevo lo que hemos olvidado)
de un día para el otro las reglas cambian o desaparecen por completo
y el sentimiento que alguna vez tuvo nombre propio muta.
el tiempo presente, el cambio constante.
ahora en la mano izquierda tengo seis dedos
y vos un ojo mas en la frente,
que no te sirve para ver mejor porque es de vidrio.
y vertiginosamente vamos mutamos todos
cambiamos el color pero no las mañas,
el pelo ya lo perdimos hace rato.
de un día para el otro las reglas cambian o desaparecen por completo
y el sentimiento que alguna vez tuvo nombre propio muta.
el tiempo presente, el cambio constante.
ahora en la mano izquierda tengo seis dedos
y vos un ojo mas en la frente,
que no te sirve para ver mejor porque es de vidrio.
y vertiginosamente vamos mutamos todos
cambiamos el color pero no las mañas,
el pelo ya lo perdimos hace rato.
domingo
viernes
lunes
hay días que te vas
pero siempre volves
te resulta fácil encontrar el camino de regreso
las marcas en la piel sirven de guía
volves en colores
entre espuma y agua,
yo necesito hacerte blanco
volverte casi transparente
entonces voy a estar a salvo
los recuerdos ya no van a doler
los agujeros negros van a desaparecer
o van a teñirse de blanco, casi tanto como vos
ahora sangro
desde el centro hacia los extremos
todo rojo
pero ya saqué el cuchillo
y encontré una caja llena de curitas
para pegar algo más que canciones
pero siempre volves
te resulta fácil encontrar el camino de regreso
las marcas en la piel sirven de guía
volves en colores
entre espuma y agua,
yo necesito hacerte blanco
volverte casi transparente
entonces voy a estar a salvo
los recuerdos ya no van a doler
los agujeros negros van a desaparecer
o van a teñirse de blanco, casi tanto como vos
ahora sangro
desde el centro hacia los extremos
todo rojo
pero ya saqué el cuchillo
y encontré una caja llena de curitas
para pegar algo más que canciones
domingo
hay días que pensas en colores
pero nunca son los del arcoiris
casi siempre hay dos tonos: rojo o negro
negro es casi como volver al placard
la manera mas dulce de escaparse
a los nenes les encanta revolcarse en el barro casi tanto como a vos te encanta llorar
y pensar que sos invisible. eso te encanta mas
porque no es que no existís. vos estas, pero crees que no te ven. queres que no te vean
da miedo si te ven. da miedo cuando te miran a los ojos
pero es quedarse o correr a esconderse entre los zapatos
lo peor es pensar en rojo
ahí tu percepción está lejos de cualquier centro posible
vos armas, desarmas, haces castillos de arena y los rompes a patadas
respirar se convierte en un acto heroico
entonces te encantaría desaparecer entre las sabanas
y teñirlas de sangre
pero nunca son los del arcoiris
casi siempre hay dos tonos: rojo o negro
negro es casi como volver al placard
la manera mas dulce de escaparse
a los nenes les encanta revolcarse en el barro casi tanto como a vos te encanta llorar
y pensar que sos invisible. eso te encanta mas
porque no es que no existís. vos estas, pero crees que no te ven. queres que no te vean
da miedo si te ven. da miedo cuando te miran a los ojos
pero es quedarse o correr a esconderse entre los zapatos
lo peor es pensar en rojo
ahí tu percepción está lejos de cualquier centro posible
vos armas, desarmas, haces castillos de arena y los rompes a patadas
respirar se convierte en un acto heroico
entonces te encantaría desaparecer entre las sabanas
y teñirlas de sangre
lunes
domingo
(crimen)
el único riesgo de cometer un crimen es la posibilidad de ser descubierto. ese es el terror que pone en funcionamiento toda la química de la mente: calcular hasta el más mínimo de los detalles, los pasos a seguir, los detalles, los pasos, una y otra vez. cuando la libertad de un hombre está en juego, nada puede ser librado al azar.
aviso de antemano (y el que avisa no traiciona) no hay nada que confesar. hablo de crímenes imperceptibles. y me declaro culpable. y te declaro mi cómplice o mi víctima, vos elegís. yo soy culpable de todo: todo lo bueno, a propósito y todo lo malo, sin querer.
si todo fuera de amarse, las cosas serian simples. pero si jugas con la luz también podes hacer sombras y a todos nos encanta caminar a ciegas sobre los lados oscuros.
después está el jueguito macabro de las neuronas. para que nunca te olvides quien gana, ellas trazan sobre tu estómago una linea invisible que te va partiendo en dos.
decido esperar, mientras una mano que no tiene tu lunar me hace cosquillas en los pies.
esperar
y escribir sin palabras el guión de una película que no va a existir. ¿a ver cuánto tardas en darte cuenta que todo eso que imaginas sencillamente no existe?
esperar
y disfrazar las ganas. problemas de frontera: nunca entendí bien donde terminaban mis dedos y empezaba tu piel.
esperar
y extrañarte. vomitar flores mientras escuchas la canción mas triste del mundo.
esperar
y descubrirle las mañas al tiempo. después enojarse por las ausencias de los ausentes con aviso. es ridículo y lo sabes.
esperar
y las lágrimas como único alimento
esperar
y las palabras que se pierden entre los árboles. nunca llegan ni a tus oídos ni a tus ojos.
esperar
y la rabia. deseos de arañarte hasta que la carne esté viva, sólo para que te des cuenta cuánto duele y lamerte las heridas después.
esperar
ya sin saber qué. y preguntar era inútil, porque la respuesta siempre fue la misma.
el crimen se cometía y ni vos ni yo nos dábamos cuenta. gotas rojas caían sobre el piso blanquísimo. y los testigos que siempre opinan pero nada saben. nada. no entienden que nunca nadie tiene la intención de lastimar, que la gente a veces sangra por puro placer. y aunque duela, cada pequeña muerte es dulce. ahora a vos sólo te queda elegir si te morís o lo matas.
el único riesgo de cometer un crimen es la posibilidad de ser descubierto. ese es el terror que pone en funcionamiento toda la química de la mente: calcular hasta el más mínimo de los detalles, los pasos a seguir, los detalles, los pasos, una y otra vez. cuando la libertad de un hombre está en juego, nada puede ser librado al azar.
aviso de antemano (y el que avisa no traiciona) no hay nada que confesar. hablo de crímenes imperceptibles. y me declaro culpable. y te declaro mi cómplice o mi víctima, vos elegís. yo soy culpable de todo: todo lo bueno, a propósito y todo lo malo, sin querer.
si todo fuera de amarse, las cosas serian simples. pero si jugas con la luz también podes hacer sombras y a todos nos encanta caminar a ciegas sobre los lados oscuros.
después está el jueguito macabro de las neuronas. para que nunca te olvides quien gana, ellas trazan sobre tu estómago una linea invisible que te va partiendo en dos.
decido esperar, mientras una mano que no tiene tu lunar me hace cosquillas en los pies.
esperar
y escribir sin palabras el guión de una película que no va a existir. ¿a ver cuánto tardas en darte cuenta que todo eso que imaginas sencillamente no existe?
esperar
y disfrazar las ganas. problemas de frontera: nunca entendí bien donde terminaban mis dedos y empezaba tu piel.
esperar
y extrañarte. vomitar flores mientras escuchas la canción mas triste del mundo.
esperar
y descubrirle las mañas al tiempo. después enojarse por las ausencias de los ausentes con aviso. es ridículo y lo sabes.
esperar
y las lágrimas como único alimento
esperar
y las palabras que se pierden entre los árboles. nunca llegan ni a tus oídos ni a tus ojos.
esperar
y la rabia. deseos de arañarte hasta que la carne esté viva, sólo para que te des cuenta cuánto duele y lamerte las heridas después.
esperar
ya sin saber qué. y preguntar era inútil, porque la respuesta siempre fue la misma.
el crimen se cometía y ni vos ni yo nos dábamos cuenta. gotas rojas caían sobre el piso blanquísimo. y los testigos que siempre opinan pero nada saben. nada. no entienden que nunca nadie tiene la intención de lastimar, que la gente a veces sangra por puro placer. y aunque duela, cada pequeña muerte es dulce. ahora a vos sólo te queda elegir si te morís o lo matas.
jueves
miércoles
un cuerpo desarmado
retazos de la piel que alguna vez le dio forma
alguien
que cambia las reglas del juego sin que te des cuenta
que toma todas las decisiones para no desesperar ni aburrirse
que se ensucia las uñas con arena de tanto construir castillos
que espera con los brazos arañados
alguien
y la sangre
y la arena
y vos
que ni siquiera te das cuenta que te robaron el balde y la palita
retazos de la piel que alguna vez le dio forma
alguien
que cambia las reglas del juego sin que te des cuenta
que toma todas las decisiones para no desesperar ni aburrirse
que se ensucia las uñas con arena de tanto construir castillos
que espera con los brazos arañados
alguien
y la sangre
y la arena
y vos
que ni siquiera te das cuenta que te robaron el balde y la palita
domingo
las cosas con vos son siempre iguales, tanto que a veces tengo la sensación de repetirme una y otra y otra vez. y no hay caso: cuando mas quiero saber de vos, mas te escondes. no te alcanzan los dedos para escarbar la tierra y meter la cabeza.
esperar. creo que ya se me está haciendo costumbre. pero no me gusta. la ansiedad como hormigas en la panza (las mariposas son para los débiles). las uñas destrozadas, intentando explicarle a los dientes que no sirven de alimento.
igual no es un día para tomar decisiones
domingo
lluvia
y la chica de ojos tristes
que ya no sabe qué mierda cae por sus mejillas, porque otra vez se olvidó de salir con paraguas.
(los lunes ya me siento bien)
esperar. creo que ya se me está haciendo costumbre. pero no me gusta. la ansiedad como hormigas en la panza (las mariposas son para los débiles). las uñas destrozadas, intentando explicarle a los dientes que no sirven de alimento.
igual no es un día para tomar decisiones
domingo
lluvia
y la chica de ojos tristes
que ya no sabe qué mierda cae por sus mejillas, porque otra vez se olvidó de salir con paraguas.
(los lunes ya me siento bien)
sábado
miércoles
sabés que tengo la puta sensacion de que vos y yo vamos a ir siempre a destiempo. siempre
que hay momentos en que tus horas se superponen con las mias pero eso no es estar juntos. no lo es. no puede estar mas claro.
se me ocurre que cuando a vos te pase algo parecido al amor, tu boca me va a dar asco.
o puede ser que desaparezcas y pasemos de la nada al mismísimo polvo.
que hay momentos en que tus horas se superponen con las mias pero eso no es estar juntos. no lo es. no puede estar mas claro.
se me ocurre que cuando a vos te pase algo parecido al amor, tu boca me va a dar asco.
o puede ser que desaparezcas y pasemos de la nada al mismísimo polvo.
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